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Luis de la Fuente lleva la Copa del Mundo a ‘El Hormiguero’ y destapa lo que no se vio: Trump, Argentina y la regla con la que controla el vestuario |bv

Luis de la Fuente llegó a ‘El Hormiguero’ acompañado por el objeto que mejor explica cómo ha cambiado su vida en cuestión de semanas: la Copa del Mundo.

El seleccionador español apareció ante Pablo Motos después de conquistar con España el mayor título posible y convirtió la entrevista en una larga mirada hacia todo aquello que el espectador no pudo ver durante el torneo.

Hubo espacio para la final.

Para Argentina.

Para Donald Trump.

Para el vestuario.

Para el cansancio extremo de una concentración de 52 días.

Y también para recordar que el hombre al que hace no demasiado tiempo recibían con silbidos es ahora saludado incluso cuando espera dentro del coche en un semáforo.

De la Fuente explicó que el cariño de la gente se ha multiplicado después del Mundial. Ahora observa muchas más camisetas de España en la calle y disfruta especialmente de ese cambio de ambiente alrededor de la selección.

Pero, pese a la euforia, insiste en mantener una idea que ha repetido desde el comienzo de su etapa como seleccionador.

El equipo está por encima de todos.

Incluso por encima de las estrellas.

Y cuando un jugador deja de entenderlo, su método puede ser mucho más contundente de lo que parece.

La Copa entra en ‘El Hormiguero’ y Pablo Motos tiene que detener el programa ante una imagen que lo cambia todo

La llegada del trofeo al plató provocó uno de los primeros grandes momentos de la entrevista.

Pablo Motos pidió prácticamente detener todo para contemplar la Copa.

No era para menos.

España acababa de conquistar un título que transforma por completo la percepción alrededor de una selección, de sus futbolistas y también de su entrenador.

De la Fuente se mostró relajado.

Sonriente.

Incluso aseguró llegar con mucha energía pese a que su verano apenas había tenido descanso.

Después de semanas de competición, celebraciones y compromisos, agosto se convirtió para él en una oportunidad de comprobar directamente cómo había cambiado la relación del público con su figura.

Antes existieron críticas.

Hubo dudas.

Ahora predominan los saludos.

El seleccionador explicó que incluso personas que se cruzan con él en carretera bajan la ventanilla para felicitarle.

Pero existe algo que le gusta todavía más.

Ver camisetas de España.

Porque para De la Fuente ese detalle demuestra que la selección vuelve a generar una fuerte identificación entre aficionados de edades muy diferentes.

Y después del último título, esas camisetas ya necesitan una actualización.

Una nueva estrella.

HLV Luis de la Fuente: Mối duyên kỳ lạ với bóng đá Tây Ban Nha - Tuổi Trẻ  Online

Pablo Motos comete un lapsus con RTVE y tiene que corregirse en cuestión de segundos

La noche también dejó uno de esos errores propios de un programa en directo o grabado con muy poco margen.

‘El Hormiguero’ quería recordar uno de los momentos más decisivos del Mundial, pero no podía mostrar libremente las imágenes de la final debido a los derechos audiovisuales.

Motos explicó el coste de utilizar determinadas imágenes y, durante unos segundos, atribuyó ese problema a RTVE.

No era correcto.

El presentador se dio cuenta rápidamente.

Después de emitir un vídeo de Luis de la Fuente cantando durante la celebración, rectificó públicamente y aclaró que se había referido a FIFA, no a la televisión pública española.

El error quedó ahí.

Una corrección inmediata que permitió continuar la conversación.

El episodio, además, sirvió para introducir uno de los momentos más curiosos de la celebración del seleccionador: verlo completamente entregado cantando después de conquistar el Mundial.

La solemnidad del entrenador desaparecía.

Quedaba simplemente alguien disfrutando de uno de los mayores éxitos de su vida profesional.

De la Fuente apenas ha vuelto a ver la final y la razón provoca una de las respuestas más inesperadas

Muchos entrenadores revisan una final una y otra vez después de terminar un torneo.

De la Fuente no.

El seleccionador aseguró haber visto el partido completo muy pocas veces desde que España conquistó el título.

La explicación llegó en forma de humor.

Prefería no repetir demasiado las imágenes por si en alguna revisión el desenlace cambiaba y Ferran terminaba enviando fuera el balón decisivo.

La broma escondía también una idea importante.

De la Fuente recuerda la final con una sensación de control mucho mayor de la que quizá experimentaron algunos aficionados delante del televisor.

Según su análisis, España nunca llegó a sentir una situación de auténtico agobio.

El equipo se mantuvo concentrado.

No apareció relajación prematura.

Y una de las características que el técnico más valora de su grupo es precisamente esa capacidad para competir hasta el último instante sin interpretar que el trabajo está terminado antes de tiempo.

Esa mentalidad se ha convertido en una de las bases de su selección.

Cuando parecía que la final sería el gran tema, Pablo Motos menciona a Donald Trump y De la Fuente recuerda una escena surrealista

La conversación cambió repentinamente cuando Pablo Motos preguntó por Donald Trump.

El presidente estadounidense apareció durante los actos relacionados con la celebración del Mundial y acabó coincidiendo con la selección española en un momento de enorme intensidad.

Broncano habría convertido aquello en una broma.

De la Fuente tampoco dejó pasar la oportunidad.

Primero imaginó que Trump quizá se le había acercado para decirle que merecía el Balón de Oro.

Era una exageración evidente.

Después explicó lo que realmente recordaba.

Prácticamente nada de la conversación.

El seleccionador reconoció que el momento era tan intenso que ni siquiera procesó completamente lo que Trump le dijo.

Había terminado una final.

España acababa de convertirse en campeona del mundo.

Había cámaras.

Autoridades.

Celebraciones.

Y probablemente la última preocupación de De la Fuente en aquel instante era detener la escena para pedir una traducción detallada.

Spain v Argentina, World Cup final: What Luis de la Fuente said

La sonrisa desaparece cuando aparece Argentina: De la Fuente marca una línea entre competir y lo que ocurrió después

Si el episodio relacionado con Trump estuvo dominado por el humor, el tono cambió cuando la conversación llegó a Argentina.

De la Fuente quiso establecer una separación muy clara.

Una cosa es el partido.

Otra, lo que sucede después.

El seleccionador mantiene una buena relación personal con Lionel Scaloni y explicó que ambos habían hablado antes de la final.

Después del encuentro, el técnico argentino acudió a felicitarle.

La relación entre ambos entrenadores no parece haberse visto afectada.

De la Fuente incluso recordó con humor que le dijo a Scaloni que le permitiera disfrutar de aquel Mundial después de que el argentino ya hubiera conseguido importantes títulos anteriormente.

Pero su valoración sobre determinados comportamientos posteriores al partido fue distinta.

Ahí el seleccionador español no quiso suavizar demasiado su posición.

“Dentro del campo, cada uno usa sus armas”: la frase que explica por qué De la Fuente no critica los 90 minutos

El técnico quiso evitar que su crítica se interpretara como una acusación contra la manera de competir de Argentina durante el partido.

Según explicó, dentro del terreno de juego existe una batalla deportiva.

Cada equipo intenta llevar el encuentro hacia el lugar que más le interesa.

Aparecen contactos.

Discusiones.

Interrupciones.

Presión.

Formas diferentes de competir.

De la Fuente recordó que él mismo fue futbolista durante una época en la que la intensidad dentro del campo podía ser enorme.

Por eso no pretendía presentar los 90 minutos como un problema moral.

Para él, el límite llega después del pitido final.

Una vez terminado el encuentro, la competición ha acabado y el comportamiento adquiere otro significado.

Lo que De la Fuente consideró “inaceptable” no ocurrió durante la final

Esta precisión fue una de las más importantes de la noche.

El seleccionador cuestionó determinadas escenas posteriores al partido, no el fútbol desarrollado por Argentina durante la final.

Su argumento se centró especialmente en la imagen que esos comportamientos pueden transmitir a los más jóvenes.

Los futbolistas profesionales son observados por millones de niños.

Sus celebraciones.

Sus gestos.

Sus reacciones después de perder.

Todo puede convertirse en referencia.

Desde esa perspectiva, De la Fuente considera especialmente importante diferenciar la intensidad competitiva de conductas que, a su juicio, no deberían normalizarse una vez acabado el encuentro.

Es una opinión que ya había expresado previamente.

En ‘El Hormiguero’ volvió a defenderla, aunque separando expresamente su crítica del respeto que mantiene por Scaloni y del análisis puramente futbolístico de Argentina.

Luis de la Fuente, HLV trưởng vĩ đại nhất lịch sử tuyển Tây Ban Nha?

El verdadero secreto del campeón aparece cuando Motos pregunta por los egos del vestuario

El Mundial permitió hablar de goles, finales y celebraciones.

Pero quizá una de las revelaciones más interesantes apareció cuando Pablo Motos preguntó por la convivencia interna.

España reúne a futbolistas que en sus clubes son grandes estrellas.

Algunos son referentes absolutos.

Otros cobran salarios enormes.

Muchos llegan acostumbrados a jugar prácticamente todos los minutos.

En la selección, sin embargo, deben aceptar que pueden empezar en el banquillo.

Ser sustituidos.

O incluso pasar partidos enteros sin participar.

¿Cómo se controla eso?

De la Fuente dio una respuesta sencilla.

El grupo está por encima.

El seleccionador aseguró que intenta construir algo que va más allá de una acumulación de grandes futbolistas.

Quiere un equipo con valores compartidos.

Y dentro de ese sistema, el ego individual no puede colocarse por encima del objetivo común.

El dato que De la Fuente utiliza para convencer a las estrellas que empiezan desde el banquillo

El entrenador puso sobre la mesa una estadística que, según él, sirve para demostrar la importancia de quienes no comienzan los encuentros.

Una gran parte de las victorias de España ha terminado siendo decidida o impulsada por jugadores que entraron desde el banquillo.

Ese dato modifica completamente la idea tradicional de titular y suplente.

No jugar desde el minuto uno no significa ser secundario.

Un futbolista puede entrar en la segunda mitad y convertirse en la pieza determinante.

De la Fuente quiere que todos entiendan esa lógica.

Por eso insiste en que cada miembro del grupo debe estar preparado incluso cuando no aparece inicialmente en el once.

El Mundial terminó reforzando esa filosofía.

España no ganó únicamente gracias a once jugadores.

Lo hizo con una plantilla en la que las rotaciones y los cambios tuvieron un peso importante.

¿Qué ocurre cuando alguien empieza a comportarse como una estrella? La respuesta de De la Fuente deja muy poco espacio a la duda

Pablo Motos quiso saber qué ocurre cuando un futbolista empieza a mostrar un ego difícil de manejar.

De la Fuente respondió sin demasiados rodeos.

Conoce a muchos de los jugadores desde las categorías inferiores.

Algunos han trabajado con él desde que eran muy jóvenes.

Y asegura haber intentado mantener siempre el mismo trato.

Respeto.

Cercanía.

Exigencia.

Pero también existe una frontera.

Si considera que una actitud puede reconducirse, trabaja para corregirla.

Si concluye que no es posible, el futbolista puede dejar de ser convocado.

No ofreció nombres.

Tampoco relató ningún caso específico.

Pero la advertencia dejó clara su filosofía de gestión.

Ninguna estrella es imprescindible si amenaza el equilibrio del grupo.

52 días juntos y ningún gran enfrentamiento: el dato que más orgullo provoca en el seleccionador

Las concentraciones largas pueden convertirse en un enorme desafío.

Los jugadores pasan semanas lejos de sus casas.

Conviven prácticamente todo el día.

Hay titulares.

Suplentes.

Lesiones.

Decisiones difíciles.

Frustración.

Y presión mediática.

Durante el Mundial, la expedición española pasó 52 días junta.

Según De la Fuente, no se produjo ningún enfrentamiento importante dentro del grupo.

El técnico utiliza ese hecho como prueba de la calidad humana que atribuye a sus futbolistas.

Eso no significa que todos estén felices con cada decisión.

Un jugador sustituido puede molestarse.

Otro puede sentirse frustrado por no jugar.

Es normal.

De la Fuente incluso bromeó con lo que les dice cuando alguno muestra una expresión demasiado evidente de disgusto.

No quiso revelar esas conversaciones.

Pero dejó claro que el mensaje no suele ser especialmente ambiguo.

El método más extraño de De la Fuente para sobrevivir a las críticas: simplemente no leerlas

El cambio de percepción alrededor del entrenador ha sido enorme.

Antes recibió críticas frecuentes.

Ahora gana elogios.

Pero él asegura haberse apartado de ambos extremos.

Hace tiempo tomó una decisión.

Dejar de leer prensa.

Según explicó, eso le permite sentirse más libre a la hora de tomar decisiones.

No quiere que una opinión externa determine una convocatoria.

Ni que un elogio le haga pensar que todo lo que hace está bien.

Ni que una crítica lo empuje a modificar un plan en el que confía.

Sus colaboradores sí siguen la información deportiva.

De vez en cuando intentan contarle algo.

De la Fuente utiliza entonces un filtro casi cómico.

Si lo que dicen es positivo, puede escucharlo.

Si no, parece preferir continuar con su trabajo.

La broma contiene una idea seria.

La independencia emocional se ha convertido en una herramienta dentro de su método.

Dormir cuatro horas y seguir funcionando: el lado menos glamuroso del Mundial que nadie ve en televisión

Detrás de la imagen del campeón existe también una rutina mucho menos atractiva.

De la Fuente explicó que durante determinados momentos del torneo apenas dormían cuatro o cinco horas diarias.

El trabajo era continuo.

Analizar partidos.

Preparar entrenamientos.

Revisar rivales.

Gestionar jugadores.

Reuniones.

Viajes.

Recuperación.

Todo dentro de una concentración que se extendió durante semanas.

El espectador ve 90 minutos.

El cuerpo técnico vive prácticamente 24 horas alrededor de esos 90 minutos.

Ese nivel de exigencia ayuda a entender por qué el entrenador rechaza la idea de que los grandes títulos sean simplemente producto de la suerte.

El curioso ritual de la selección antes de comer que reunía a casi cien personas

En medio de esa intensidad existía, sin embargo, un pequeño ritual.

Antes de la comida, buena parte de la expedición se reunía para compartir un momento distendido.

No solo los futbolistas.

También integrantes del cuerpo técnico, médicos, fisioterapeutas y otros profesionales.

De la Fuente destacó esa costumbre como una manera de fortalecer la convivencia dentro de un grupo de casi cien personas.

Puede parecer un detalle pequeño.

Pero precisamente ese tipo de hábitos son los que construyen relaciones durante una concentración tan larga.

El equipo no se forma únicamente en los entrenamientos.

También en las conversaciones.

En los momentos de descanso.

En la sensación de pertenecer al mismo proyecto aunque las funciones sean completamente diferentes.

De la Fuente rechaza la palabra “suerte” y explica por qué puede llegar a molestarle tanto

Una de las ideas más contundentes de la entrevista apareció cuando Pablo Motos habló de suerte.

De la Fuente no cree demasiado en ella cuando se utiliza para explicar un resultado deportivo.

Sí acepta que existe suerte en otros aspectos de la vida.

Nacer dentro de una familia que te quiere.

Tener salud.

Vivir en un entorno con oportunidades.

Pero dentro de un campo de fútbol, prefiere hablar de talento, preparación y trabajo.

Un balón no termina en un lugar simplemente por casualidad si antes existe una acción técnica construida durante años de entrenamiento.

Por eso considera injusto utilizar la palabra suerte para reducir el mérito de alguien.

En su filosofía, atribuir el éxito de otro únicamente a la fortuna puede convertirse en una forma de negar todo el trabajo que existe detrás.

El BMW que duró unas horas fuera del garaje y la frase de su madre que explica casi toda su personalidad

El origen de esa forma de pensar apareció cuando De la Fuente habló de su juventud.

Acudió a ‘El Hormiguero’ también para presentar ‘La vida se entrena cada día’, un libro cuyos beneficios se destinarán a la Asociación Española Contra el Cáncer de La Rioja.

Entre sus páginas aparece una historia especialmente significativa.

Cuando comenzó a ganar dinero como futbolista, De la Fuente compró un BMW.

Regresó orgulloso a Haro durante las fiestas y llegó a casa con su nuevo coche.

Su madre necesitó muy poco tiempo para recordarle quién era.

Allí no era una estrella del fútbol.

Era simplemente su hijo.

La frase consiguió devolverlo rápidamente a la realidad.

De la Fuente guardó el coche y no volvió a utilizarlo durante aquella visita.

Pablo Motos definió la experiencia como una vacuna contra el ego.

El seleccionador estuvo completamente de acuerdo.

La historia de su madre explica por qué De la Fuente no permite “estrellitas” en la selección

Años después, aquella lección parece repetirse dentro del vestuario.

Los jugadores pueden ser estrellas en sus clubes.

Pueden aparecer en anuncios.

Ganar millones.

Acumular seguidores.

Pero cuando llegan a la selección forman parte de algo más grande.

De la Fuente intenta aplicar el mismo principio que aprendió en casa.

El nombre individual no puede colocarse por encima del entorno.

No importa cuánto hayas ganado.

Siempre existe alguien que puede recordarte que formas parte de un colectivo.

Esa idea probablemente explica también la naturalidad con la que el técnico habla de suplentes, rotaciones y decisiones difíciles.

Para él, ningún estatus previo garantiza nada.

Ni siquiera acepta una de las frases más repetidas del fútbol: “Las finales son para ganarlas”

De la Fuente cerró otra de las grandes ideas de la noche cuestionando una frase convertida casi en dogma.

“Las finales son para ganarlas”.

El seleccionador no está de acuerdo.

Para él, las finales primero son para jugarlas.

Llegar hasta allí ya constituye un logro enorme porque solo dos equipos consiguen hacerlo.

Después puede ocurrir cualquier cosa.

Un equipo puede ser superior durante buena parte del partido y perder por un pequeño error.

Un detalle.

Un balón.

Una desconcentración.

Esa incertidumbre forma parte de la crueldad y la belleza del fútbol.

Por eso De la Fuente prefiere valorar todo el camino antes de reducir una temporada completa al resultado de una única noche.

España esta vez consiguió las dos cosas.

Llegó.

Y ganó.

De los silbidos a la segunda estrella: Luis de la Fuente sale de ‘El Hormiguero’ dejando una frase que resume todo su Mundial

La imagen final resulta difícil de separar de la primera.

Luis de la Fuente entró al plató junto a la Copa del Mundo.

Hace no demasiado tiempo, parte del público cuestionaba sus decisiones.

Hoy recibe felicitaciones incluso en los semáforos.

La selección luce dos estrellas.

Y el entrenador ha pasado de defender constantemente su proyecto a explicar cómo consiguió que funcionara.

Sin embargo, el discurso no ha cambiado demasiado.

Trabajo.

Equipo.

Humildad.

Control del ego.

Independencia frente al ruido exterior.

Y la convicción de que el éxito deportivo no debe explicarse simplemente como un golpe de fortuna.

Su visita a ‘El Hormiguero’ dejó anécdotas llamativas sobre Trump, una crítica firme a determinados comportamientos posteriores de Argentina y detalles curiosos sobre la vida diaria dentro de una concentración mundialista.

Pero detrás de todo aparecía siempre la misma idea.

España ganó porque De la Fuente consiguió que un vestuario lleno de grandes nombres se comportara como un equipo antes que como una colección de estrellas.

Quizá por eso la frase de su madre sigue teniendo tanto peso décadas después.

Porque antes de ser seleccionador campeón del mundo, antes de recibir aplausos y antes de tener una Copa colocada delante de Pablo Motos, Luis de la Fuente aprendió algo mucho más sencillo.

Que ningún éxito debería hacerte olvidar quién eres cuando vuelves a casa.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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