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Imanol Arias responde alto y claro a las cuestionadas palabras de María Galiana sobre ‘Cuéntame’.

Imanol Arias desactiva la polémica de María Galiana: querer a Herminia no obliga a su actriz a considerar ‘Cuéntame’ el trabajo de su vida

Durante 22 años, millones de espectadores vieron a María Galiana como Herminia.

Para muchos dejó incluso de ser únicamente un personaje de Cuéntame cómo pasó y terminó convertida en una especie de abuela colectiva de la televisión española.

Precisamente por eso sus últimas palabras han resultado tan incómodas para parte de la audiencia.

Galiana ha confesado que, desde el punto de vista estrictamente artístico, siente que dedicó demasiado tiempo a un personaje que no le aportaba aquello que buscaba como intérprete.

Veintidós años haciendo de abuela.

Un papel, según explicó a EFE, muy alejado de su personalidad y de los personajes que realmente habría deseado interpretar.

La reacción inmediata de algunos seguidores fue interpretar esas palabras como ingratitud.

Imanol Arias ha elegido otra lectura.

Y probablemente sea bastante más interesante.

Imanol Arias no entra en una guerra con su antigua compañera

Preguntado por la polémica durante un encuentro con los medios, el actor que interpretó durante más de dos décadas a Antonio Alcántara evitó desautorizar a Galiana.

En lugar de discutir si Cuéntame era buena o mala, recordó algo que conoce personalmente después de tantos años trabajando con ella:

a María Galiana nunca le han interesado especialmente las series.

Incluso bromeó diciendo que sus auténticas aficiones son el tenis y la Fórmula 1.

Arias añadió que mantiene relación con ella y defendió su derecho a expresar libremente lo que piensa, señalando además, con cierta ironía, que una de las ventajas de hacerse mayor es poder decir las cosas con menos filtros.

Su respuesta tiene mérito precisamente porque evita la tentación más fácil.

No dice:

“María está equivocada.”

Tampoco:

“Nos debe todo a Cuéntame.”

Su postura se aproxima mucho más a:

“Así es María y tiene derecho a verlo de esa manera.”

María Galiana e Imanol Arias

En realidad, Galiana llevaba tiempo avisando de que veía ‘Cuéntame’ de forma muy diferente al público

Las declaraciones actuales no aparecieron de repente.

En agosto, la actriz ya había sorprendido diciendo abiertamente que nunca había visto completa la serie en la que trabajó durante más de dos décadas y que, desde su criterio personal, no la consideraba una gran ficción.

Llegó a comparar negativamente las series españolas con determinadas producciones estadounidenses.

Sin embargo, existe un detalle que a veces desaparece de los titulares:

Galiana sí reconoció entonces que Cuéntame había encontrado perfectamente aquello que conectaba con los espectadores.

La nostalgia.

Los objetos cotidianos.

Las familias sentadas alrededor de la mesa.

Los recuerdos reconocibles de varias generaciones.

Según su propia valoración, la ficción supo detectar qué quería ver el público y explotó muy bien esa identificación emocional.

Eso no suena exactamente a negar todos los méritos del programa.

Su crítica es fundamentalmente artística y personal.

El problema está en que público y actor pueden valorar un personaje desde lugares completamente distintos

Para el espectador, Herminia podía representar ternura.

Memoria.

Familia.

Una generación de mujeres que sostuvo hogares enteros sin recibir demasiado reconocimiento.

Para María Galiana, en cambio, Herminia era también un trabajo.

Y una actriz puede sentir que un personaje querido por millones de personas no le permitía explorar aquello que más le interesaba profesionalmente.

No existe necesariamente una contradicción.

Un papel puede ser extraordinariamente importante para la historia de la televisión y, al mismo tiempo, resultar poco estimulante para quien lo interpreta durante décadas.

Ahí creo que Imanol Arias ha entendido mejor el conflicto que algunos titulares.

Galiana quería interpretar otra clase de mujeres

Su entrevista con EFE ayuda a comprenderlo.

Cuando Galiana habla de “desperdicio”, no dice simplemente que desearía haberse quedado en casa.

Habla de oportunidades artísticas que siente que no pudo explorar.

Menciona personajes como Gertrudis, la madre de Hamlet; la esposa de Otelo o Madre Coraje.

Su imaginario está ligado al teatro clásico y a papeles dramáticos de mayor complejidad.

Además, antes de convertirse en Herminia ya había obtenido uno de los reconocimientos más importantes del cine español gracias a Solas, película por la que ganó el Goya.

Desde esa perspectiva se entiende mejor su frustración.

No estaba soñando con más fama.

Quería otra clase de trabajo.

Pero también sería injusto reducir Herminia a “una abuela sin más”

Aquí creo que los seguidores de Cuéntame tienen un argumento legítimo.

El personaje terminó adquiriendo mucho más peso del que su etiqueta inicial podía sugerir.

RTVE llegó a describirla como uno de los pilares fundamentales de los Alcántara y dedicó uno de los últimos episodios específicamente a su legado.

Su muerte formó parte del cierre emocional de toda la serie.

Por eso algunos espectadores sienten que Galiana está minimizando un trabajo que significó muchísimo para ellos.

Pero esa reacción emocional tampoco debería obligarla a modificar su valoración profesional.

El público puede amar el resultado.

La actriz puede sentirse insatisfecha con el camino.

Ambas cosas pueden ser verdad.

Los números explican por qué cualquier crítica a ‘Cuéntame’ provoca una reacción tan grande

No hablamos de una ficción menor.

Cuéntame cómo pasó se mantuvo 22 años en antena, completó 23 temporadas y 413 capítulos.

RTVE la considera una de sus ficciones históricas más importantes: el episodio más visto superó el 51% de cuota y reunió a más de siete millones de espectadores.

Incluso su despedida en noviembre de 2023 consiguió más de dos millones de espectadores de media y un 19,5% de cuota.

Es comprensible, por tanto, que exista cierto sentimiento de propiedad emocional alrededor de los Alcántara.

Durante dos décadas dejaron de pertenecer únicamente a actores y guionistas.

Pasaron a formar parte de la memoria de la audiencia.

Y ahí aparece la gran pregunta: ¿un actor le debe gratitud eterna al personaje que lo hizo enormemente popular?

Mi respuesta sería que no.

Le puede deber reconocimiento.

Puede admitir que cambió su vida.

Que le dio estabilidad económica.

Que le ofreció visibilidad.

Que generó cariño.

Pero gratitud y satisfacción artística son cosas distintas.

María Galiana puede reconocer que Herminia fue un personaje decisivo y seguir pensando que habría preferido utilizar veinte años de su vida profesional en otras interpretaciones.

Obligarla a decir lo contrario simplemente porque millones de personas adoraban a Herminia sería exigirle que interprete el personaje incluso después de haber terminado la serie.

Imanol Arias eligió no apropiarse de la experiencia de Galiana

Ese es probablemente el elemento más elegante de su respuesta.

Él también dedicó 22 años a Cuéntame.

También quedó extraordinariamente identificado con Antonio Alcántara.

Pero no utiliza su propia relación con la serie para invalidar la de su compañera.

Dice, esencialmente, que María puede pensar lo que quiera.

Eso demuestra que compartir una experiencia profesional gigantesca no obliga a vivirla emocionalmente de la misma forma.

Un actor puede considerar aquellos años esenciales.

Otro puede sentir que perdió oportunidades.

Ninguno tiene que hablar en nombre del otro.

Incluso la propia Galiana ha hablado de ‘Cuéntame’ de manera más afectuosa en otros momentos

Existe además un detalle que ayuda a evitar caricaturas.

Cuando terminó la serie en 2023, María Galiana reconocía que algo debía tener Cuéntame para sobrevivir durante 22 años y conseguir que la audiencia quisiera tanto a sus personajes.

Esto demuestra que su relación con la ficción no cabe perfectamente dentro de expresiones como “reniega de Cuéntame”.

Puede estar agradecida por el cariño.

Reconocer su importancia.

Y seguir siendo crítica con la calidad de la serie o con el recorrido que Herminia le ofreció como actriz.

Las relaciones profesionales de 22 años suelen ser bastante más complejas que “lo amé” o “lo odié”.

Las críticas también han llegado desde fuera del reparto

Las palabras de Galiana sí han dolido a personas vinculadas emocionalmente a la historia del programa.

La periodista y especialista televisiva Mariola Cubells reconoció que se había sentido “herida” al escucharla y consideró que estas declaraciones llegaban en un momento particularmente delicado, alrededor del aniversario de la ficción.

Esa reacción también merece respeto.

Pero representa la relación del espectador y del crítico con Cuéntame.

No necesariamente la experiencia íntima de quien rodaba sus escenas.

Mi reflexión: quizá el verdadero problema sea llamar “desperdicio” a algo que tuvo tanto significado colectivo

La palabra es durísima.

Probablemente de ahí nace buena parte de la polémica.

Si Galiana hubiera dicho:

“Me habría gustado tener más oportunidades cinematográficas y papeles diferentes”,

muy pocos se habrían enfadado.

Pero “desperdiciar” 22 años parece borrar todo aquello que ocurrió durante ellos.

Y quizá ella esté hablando únicamente de sus aspiraciones como actriz, mientras el público escucha un juicio sobre la serie completa.

Ese choque semántico explica buena parte del conflicto.

Conclusión: Herminia puede ser histórica aunque María Galiana hubiera querido ser otra cosa

No hace falta elegir entre ellas.

Herminia puede seguir siendo uno de los personajes más queridos de la televisión española.

Cuéntame puede conservar su importancia cultural.

Y María Galiana puede sentir que profesionalmente habría preferido interpretar a Shakespeare, Brecht o hacer más cine.

Imanol Arias parece haber entendido precisamente eso.

En lugar de defender la serie atacando a quien compartió con él cientos de jornadas de rodaje, recordó que Galiana nunca fue una apasionada del formato televisivo y defendió su libertad para hablar.

Quizá ahí esté “la clave” de todo:

un actor no está obligado a amar un personaje exactamente en la misma medida en que lo ama la audiencia.

La pregunta realmente interesante es otra:

¿creéis que María Galiana está siendo injusta con Herminia y con el equipo de Cuéntame, o simplemente está ejerciendo su derecho a mirar su carrera con criterios diferentes a los del público?

Y una segunda:

¿puede considerarse un trabajo artísticamente frustrante aunque haya dado fama, estabilidad y un enorme cariño popular a quien lo interpretó?

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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