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Ferran Torres pasa su momento más incómodo en ‘El Hormiguero’ cuando Pablo Motos revive el viral “¡Oh, Ferran!” y le presenta por sorpresa a su creadora: “¿Me puedo ir?”

Ferran Torres ha vivido en pocos meses una de esas transformaciones públicas que muy pocos futbolistas pueden experimentar en toda una carrera.

Pasó de afrontar críticas durante el Mundial a marcar el gol que decidió la final frente a Argentina, convertirse en campeón del mundo con España, trasladarse a París para comenzar una nueva etapa en el PSG y, paralelamente, descubrir que una parte de internet parecía conocerlo casi tanto por un audio viral como por lo que hacía dentro del campo.

Esa combinación de gloria deportiva y fenómeno de redes terminó encontrándose este lunes en el plató de ‘El Hormiguero’, donde Pablo Motos decidió llevar al límite uno de los temas que más vergüenza producen actualmente al delantero.

La visita comenzó en tono de confianza, con bromas cruzadas entre invitado y presentador.

Motos incluso reconoció que no había visto en directo la final del Mundial, una confesión que Ferran recibió con el tipo de ironía que marcaría buena parte de la entrevista.

Cuando el conductor intentó preguntarle por su nueva etapa en el Paris Saint-Germain, el futbolista lo interrumpió entre risas: “Venga, suelta el dato, a ver la cagada que vas a soltar…”.

El ambiente dejaba claro que ambos estaban jugando desde una complicidad televisiva bastante relajada. Pero el momento verdaderamente incómodo para Ferran llegó después, cuando apareció sobre la mesa el famoso “¡Oh, Ferran!”.

El audio se había convertido en uno de los fenómenos más reconocibles alrededor del futbolista durante los últimos meses.

Vídeos, montajes y reacciones habían multiplicado su presencia hasta un punto que incluso él reconoció no terminar de comprender.

“Hay veces que pienso que me conocen más por el audio que por el gol”, confesó.

La frase resulta especialmente llamativa teniendo en cuenta qué gol está comparando con un meme: Ferran fue quien marcó en el minuto 106 el tanto con el que España venció 1-0 a Argentina en la final del Mundial 2026 y conquistó su segunda Copa del Mundo.

Pero ni siquiera haber escrito una página histórica del fútbol español consiguió librarlo del poder de TikTok. Y Pablo Motos lo sabía.

Ferran admite que el famoso “¡Oh, Ferran!” todavía le da “muchísima vergüenza”

Cuando el presentador recuperó el audio viral, Ferran no intentó fingir indiferencia. Su reacción fue bastante directa.

Le da vergüenza. Mucha.

“Te voy a ser muy sincero, me da muchísima vergüenza y mira que tengo poca vergüenza”, explicó entre risas.

También mencionó la incomodidad que siente cuando determinados comentarios sobre su atractivo físico se convierten en parte de la conversación pública alrededor de él.

La paradoja es evidente. Ferran está acostumbrado a jugar ante decenas de miles de personas, disputar finales, recibir críticas, celebrar goles delante de estadios llenos y convivir con una presión deportiva enorme.

Sin embargo, una grabación de pocos segundos hecha por una creadora de contenido parece tener la capacidad de ponerlo bastante más nervioso que muchas situaciones sobre el terreno de juego.

El propio jugador lo explicaba casi con incredulidad. El audio había alcanzado tal dimensión que en ocasiones sentía que una parte del público lo identificaba antes por ese sonido que por su desempeño deportivo.

La observación puede parecer una simple broma, pero describe bastante bien cómo funciona actualmente la fama alrededor de los deportistas.

Un jugador puede protagonizar el momento más importante de una competición global y simultáneamente convertirse en personaje de internet por un detalle completamente distinto. Los dos relatos conviven.

Para algunos aficionados Ferran es el delantero que marcó el gol de la segunda estrella española. Para otros también es inevitablemente “el de ‘Oh, Ferran’”.

Antena 3 describió precisamente el audio como un meme que continuaba plenamente vigente después del Mundial y confirmó que su responsable era la creadora Rocío Domingo.

Durante la entrevista, Ferran reconoció que todavía estaba asimilando la dimensión que había alcanzado.

Lo curioso es que el futbolista no parece estar molesto con el fenómeno.

Avergonzado, sí.

Incómodo cuando se lo reproducen delante de él, también.

Pero enfadado, no.

De hecho, cuando Pablo Motos le preguntó si le gustaría conocer a la mujer que había creado el audio, Ferran respondió que sí.

Quería darle las gracias porque consideraba que el resultado era divertido y había conseguido entretener a mucha gente.

Lo que no sabía era que la respuesta ya estaba preparada detrás del escenario.

Ferran Torres, "avergonzado" ante lo que le ha hecho vivir Pablo Motos en  su visita a 'El Hormiguero': "¿Me puedo ir?"

Pablo Motos tenía preparada la trampa: Rocío Domingo estaba en el plató esperando para conocerlo

Ferran respondió a la pregunta sin sospechar que ‘El Hormiguero’ había organizado precisamente aquello que estaba describiendo.

Dijo que le gustaría agradecer personalmente a la creadora todo lo que había provocado con el audio.

Y entonces apareció Rocío Domingo.

Antena 3 confirmó que el programa había preparado el encuentro entre ambos como una sorpresa y que la aparición de la joven provocó un momento de evidente vergüenza compartida.

Los dos se encontraron finalmente cara a cara después de meses en los que la voz de ella había circulado en miles de contenidos relacionados con el delantero.

La situación tenía todos los elementos necesarios para que Ferran empezara a buscar una salida.

Una cosa es escuchar un meme desde el teléfono.

Otra bastante distinta es sentarse frente a la persona que lo creó mientras Pablo Motos intenta averiguar exactamente por qué se le ocurrió reaccionar de aquella manera al futbolista.

El presentador no tardó demasiado en formular la pregunta más incómoda.

“¿Qué tiene Ferran que no tengan los demás?”

Rocío tampoco parecía especialmente cómoda. Admitió que le daba muchísima vergüenza y señaló que al propio Ferran le ocurría lo mismo.

Fue entonces cuando el delantero soltó una de las frases más comentadas de la noche.

“Me da mucha vergüenza, ¿yo me puedo ir?”

No era una petición real de abandonar ‘El Hormiguero’. Todo el contexto del encuentro, las risas y lo que dijo después muestran que estaba expresando de manera humorística lo incómodo que se sentía al convertirse en el centro de una conversación sobre su atractivo.

Incluso llegó a preguntar si podía cambiar de sitio y sentarse junto a los colaboradores para dejar de estar directamente expuesto a la conversación.

Pablo Motos, lejos de rescatarlo, hizo justo lo contrario.

“Te aguantas ahora, antes he pasado yo vergüenza. Esto igual da la vuelta al mundo otra vez”, bromeó.

La frase era bastante profética teniendo en cuenta el origen de toda la situación. Un pequeño momento en redes había terminado convirtiéndose en un meme internacional. Ahora el programa estaba recreando la situación delante de las cámaras y existía la posibilidad evidente de que el nuevo encuentro volviera a multiplicarse en internet.

Motos intenta descubrir qué vio Rocío en Ferran y consigue que ambos quieran escapar de la conversación

El presentador siguió insistiendo.

Cuando Rocío respondió simplemente que Ferran era “muy buen futbolista”, Pablo Motos no pareció satisfecho.

“¿Pero es por eso o por otra movida?”, preguntó.

La joven no terminó ofreciendo la respuesta más explícita que quizá esperaba el conductor. La gracia de la secuencia estuvo precisamente en esa resistencia. Cuanto más intentaba Pablo concretar qué había provocado aquel “¡Oh, Ferran!”, más incómodos parecían sentirse tanto la autora como el protagonista.

Ferran, mientras tanto, intentaba sobrevivir al interrogatorio con humor.

La escena funcionó porque el futbolista nunca pareció tomarse el asunto como una ofensa. La vergüenza era real dentro de la conversación, pero convivía con las risas. Él mismo terminó explicando que muy pocas cosas le molestan y que intenta tomarse este tipo de fenómenos de una manera ligera.

“A mí pocas cosas me molestan, hay que tomárselo todo con humor en esta vida”, señaló.

Esa frase cambia bastante la lectura del momento.

El “¿me puedo ir?” no era una muestra de enfado contra Motos ni una señal de que el programa hubiese traspasado para él una frontera grave. Ferran estaba incómodo con la atención, pero participaba del juego. Incluso valoró positivamente el recorrido del audio y reconoció que había divertido tanto a él como al público.

Desde ese punto de vista, la aparición de Rocío funcionó casi como el cierre de un círculo.

Primero existió una reacción.

Después apareció el audio.

Más tarde internet lo convirtió en meme.

El nombre de Ferran empezó a circular unido a aquellas palabras.

Y finalmente futbolista y creadora terminaron sentados frente a frente en uno de los programas con mayor exposición de la televisión española.

La televisión recuperó así un fenómeno nacido en redes y lo devolvió a internet en forma de un nuevo momento potencialmente viral.

El contraste es enorme: Ferran acaba de decidir una final del Mundial, pero un meme consigue ponerlo mucho más nervioso

La entrevista adquiere todavía más gracia cuando se compara el nivel de incomodidad con el contexto deportivo del invitado.

Ferran llegó a ‘El Hormiguero’ convertido en uno de los grandes nombres del verano español. El 19 de julio, España y Argentina disputaron la final del Mundial 2026 en Nueva York/Nueva Jersey. El partido llegó empatado sin goles a la prórroga y en el minuto 106 Ferran convirtió la ocasión que terminó decidiendo el campeonato. España ganó 1-0 y levantó su segundo título mundial masculino.

Durante su entrevista con Antena 3 recordó incluso la sensación que experimentó en aquella jugada. Explicó que, cuando el balón se acercaba a la zona decisiva, tuvo una percepción de aislamiento similar a la que Andrés Iniesta describió sobre su histórico gol de 2010. Ferran habló de silencio, concentración y de un instante en el que parecía existir únicamente él y el balón.

Ese hombre capaz de mantener la concentración en una final del mundo era el mismo que, semanas después, miraba alrededor del plató preguntando si podía marcharse porque una joven explicaba por qué se había fijado en él.

La contradicción hizo funcionar el momento.

No se trataba de miedo a una pregunta deportiva.

Ni de incomodidad por una polémica grave.

Era una vergüenza mucho más cotidiana.

La de verse obligado a escuchar a otra persona hablar sobre el atractivo que le encuentra mientras millones de espectadores pueden estar mirando.

Eso acercaba a Ferran a un registro muy diferente al habitual del deportista de élite. Por unos minutos no era campeón del mundo, delantero internacional ni nuevo jugador del PSG.

Era simplemente un joven queriendo desaparecer de una conversación demasiado incómoda.

El propio programa entendió perfectamente esa diferencia y la explotó sin convertirla en un conflicto. Las bromas de Motos, las respuestas evasivas de Rocío y el intento de fuga de Ferran mantuvieron la secuencia dentro del terreno de la comedia.

Ferran Torres saca los colores a Pablo Motos en 'El Hormiguero' y el  presentador acaba admitiendo la verdad: ”Tampoco hace falta que me  pisotees“ - Infobae

Del “Oh, Ferran” al gol más importante de su vida: dos tipos de fama que ahora conviven

La frase de Ferran sobre ser conocido quizá más por el audio que por el gol también permite analizar un cambio profundo en la relación entre fútbol y cultura digital.

Hace décadas, la identidad pública de un futbolista se construía casi exclusivamente mediante partidos, entrevistas, fotografías de prensa y apariciones muy controladas.

Hoy una persona que graba un vídeo desde su teléfono puede producir un sonido que termine llegando a millones de usuarios y quede unido al nombre de un deportista durante meses.

No hace falta que el propio jugador participe.

Ni siquiera tiene que conocer el origen.

El contenido crece por sí solo.

Se transforma.

Otros usuarios lo reutilizan.

Y finalmente se convierte en una referencia reconocible.

Eso es lo que ocurrió con Ferran.

Mientras él disputaba el Mundial, el audio recorría TikTok y otras plataformas. Después llegó la final, el gol ante Argentina y la transformación definitiva de su figura deportiva. Pero el meme no desapareció. Al contrario, la enorme exposición adquirida tras ganar el Mundial permitió que circulara todavía más.

Ferran ha decidido no luchar contra ello.

No parece interesado en controlar cada uso de su imagen ni en mostrarse ofendido porque una parte de internet utilice su nombre dentro de un fenómeno humorístico. Su reacción consiste más bien en aceptar que le da vergüenza y al mismo tiempo reconocer que el resultado ha sido divertido.

Incluso quiso agradecer a Rocío el efecto conseguido.

Ese agradecimiento es importante porque evita interpretar su incomodidad como rechazo hacia la joven.

Ferran no la responsabiliza de una situación desagradable.

No pide que el audio desaparezca.

No critica a quienes hacen vídeos.

Simplemente reconoce que encontrarse cara a cara con la persona detrás de todo aquello le resulta mucho más difícil que consumir el meme desde la distancia.

Y seguramente esa reacción tan espontánea sea una de las razones por las que la escena funciona tan bien.

Su llegada al PSG también apareció en la entrevista: siete goles en seis partidos y una ausencia que no puede resolver en París

El audio no ocupó toda la noche. Pablo Motos también quiso hablar de la nueva etapa profesional de Ferran después de abandonar Barcelona y mudarse a París. El delantero se ha reencontrado allí con Luis Enrique y su comienzo deportivo ha sido especialmente productivo.

Durante la entrevista, el presentador destacó que Ferran llevaba siete goles en seis partidos oficiales. Antena 3 recogió el mismo registro y señaló que el delantero se había colocado entre los máximos goleadores de sus competiciones en este inicio de etapa parisina.

Para Ferran, el reencuentro con Luis Enrique parece tener también un componente personal importante. El jugador describió al técnico como una especie de “padre futbolístico”, una expresión que muestra la confianza profesional construida anteriormente entre ambos.

Pero adaptarse a París implica también dejar atrás relaciones importantes de Barcelona.

Cuando habló de aquello que más le cuesta sustituir, Ferran terminó mencionando a Pedri.

“A lo único que no me puedo traer es a Pedri, ya lo estoy echando de menos”, confesó.

La frase introduce otra dimensión distinta de su cambio de equipo. Un fichaje no consiste únicamente en cambiar camiseta, ciudad o entrenador. También significa abandonar hábitos, compañeros y amistades que se habían convertido en parte del día a día.

El caso de Pedri parece especialmente significativo. Ferran no lo menciona simplemente como antiguo compañero de vestuario, sino desde una cercanía personal que hace que la distancia se note.

Así, la entrevista fue construyendo varias versiones del mismo futbolista.

El campeón del mundo.

El nuevo goleador del PSG.

El amigo que echa de menos a Pedri.

Y el joven que quiere esconderse cuando alguien reproduce “¡Oh, Ferran!” delante de él.

Esa combinación probablemente explique por qué su visita generó tantos momentos aprovechables fuera del terreno estrictamente deportivo.

Ferran demuestra que no está enfadado con el meme: “Hay que tomárselo todo con humor”

La conclusión del encuentro con Rocío podría haberse quedado únicamente en la vergüenza, pero Ferran quiso aclarar cómo interpreta realmente todo el fenómeno.

No parece verlo como algo negativo.

De hecho, aseguró que había resultado divertido y que el público también había disfrutado con ello.

“Creo que va a ser recordado”, terminó reconociendo.

La frase muestra hasta qué punto ha aceptado que ese audio ya forma parte, aunque sea de manera secundaria y absurda, del relato público de su verano.

El gol de Nueva York quedará en los libros de historia deportiva.

El “¡Oh, Ferran!” pertenece a otro archivo completamente diferente: el de los memes, los vídeos cortos y los sonidos que durante unos meses parecen aparecer en todas partes.

Compararlos seriamente sería absurdo.

Pero internet no necesita que dos cosas tengan la misma importancia para unirlas alrededor de una persona.

Eso explica la sensación del jugador de que a veces el meme compite en reconocimiento con el gol.

La diferencia es que Ferran parece haber decidido disfrutar de la situación en lugar de combatirla.

Su comentario sobre tomarse las cosas con humor también encaja con la actitud que mantuvo durante toda la entrevista. Respondió a las bromas de Pablo Motos, se permitió reírse del propio presentador, aceptó la sorpresa de Rocío e incluso cuando la vergüenza llegó al máximo la transformó en una pregunta cómica:

“¿Me puedo ir?”

No se fue.

Se quedó.

Escuchó.

Respondió.

Y terminó agradeciendo a la creadora.

El momento incómodo acabó convertido en un momento amable.

Pablo Motos consigue que el héroe del Mundial quiera “escapar”, pero Ferran termina apropiándose de la broma

La secuencia resume bastante bien la visita.

Ferran entra en ‘El Hormiguero’ después de un verano extraordinario.

Pablo Motos admite que no vio la final.

Ambos empiezan a lanzarse bromas.

El presentador habla de los siete goles en seis partidos con el PSG.

Después aparece el asunto peligroso.

“¡Oh, Ferran!”

El futbolista ya sabe lo que viene.

Dice que le da muchísima vergüenza.

Admite que a veces cree que la gente lo conoce más por el audio que por el gol.

Pablo pregunta si le gustaría conocer a la autora.

Ferran dice que sí.

Quiere darle las gracias.

Entonces Rocío Domingo aparece en el plató.

Y todo cambia.

Motos pregunta qué tiene Ferran que no tengan otros.

Ella se avergüenza.

Él todavía más.

El campeón del mundo mira alrededor buscando una salida.

“¿Me puedo ir?”

La respuesta es no.

Pablo disfruta de la escena.

Rocío intenta salir de la pregunta diciendo que es un gran futbolista.

Motos insiste.

Ferran sobrevive como puede.

Y cuando finalmente recupera el control, explica cuál es realmente su postura.

No está enfadado.

No le molesta el audio.

Prefiere reírse.

La gente lo ha disfrutado.

Él también.

Y probablemente se seguirá recordando.

Ahí está la verdadera diferencia entre “estar avergonzado” y “estar molesto”.

Ferran pasó vergüenza.

Mucha.

Pero participó voluntariamente en la broma y acabó agradeciendo a la persona que la inició.

Por eso el “¿me puedo ir?” no funciona como una protesta contra ‘El Hormiguero’.

Funciona como el instante exacto en el que un futbolista acostumbrado a enfrentarse a defensas, estadios y finales descubrió que existe un rival mucho más difícil de gestionar delante de las cámaras.

Que alguien le diga, mirándolo a la cara, por qué nació el “¡Oh, Ferran!”.

Y quizá precisamente porque le dio tanta vergüenza, internet tenga ahora material suficiente para que aquello que Pablo Motos advirtió entre risas pueda volver a ocurrir.

Que el momento vuelva a dar la vuelta al mundo.

Disclaimer: This story is fictional and created for entertainment purposes only. Any names, characters, places, or events are fictitious or used fictitiously. No real person or organization is intended to be portrayed.

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